Un paseo por Galicia

Tras leer “Todo esto te daré” de Dolores Redondo, las ganas de ir a conocer la Ribeira Sacra eran irresistibles, quienes lo hayáis leído seguro que me entendéis.

Pues nos pusimos manos a la obra por que una compañera gallega se nos había trasladado a su tierra y teníamos que ir a comprobar in situ si estaba o no bien. Y sinceramente estás de maravilla allí, muy muy bien.

Hacer un recorrido con alguien del lugar al que vas es casi siempre la mejor manera de visitar y disfrutar. Nos alojábamos en Santiago en un apartamento increíblemente chulo en el centro, a 200 metros de la Catedral, el apartamento lo alquilamos en Airbnb, la propietaria Isabel es un encanto y nos lo puso todo muy fácil. Íbamos con intención de comer y eso es lo primero que hicimos en el Restaurante San Jaime, famoso por sus mariscadas pero que es estupendo para comer un menú elegante y estupendo de precio. Estaban las vieiras, los mejillones y todo todo buenísimo.

Por la tarde nuestra Inés tenía un planazo increíble diseñado para nosotras. Nos fuimos de paseo por Pontevedra, ciudad preciosa… muy recomendable pero el planazo era otro…

Cena en un FURANCHO: Las Golondrinas




Empezaré explicando lo que es un Furancho, yo  no tenía ni idea y seguro que no soy la única.

Los furanchos son básicamente casas particulares que ante el excedente del vino  que hacen deciden habilitar una zona de la casa para  venderlo,  en la actualidad hay un registro de Furanchos y tienen una licencia de apertura temporal que coincide generalmente con el término de la producción de su vino, en los furanchos no encontrarás Coca cola… solo podrás beber vino o agua. El vino, blanco o tinto, te lo sirven en la cunca, pondré foto, os parecerá que  estamos tomando un consomé por la forma, y a mi me dieron indicaciones hasta de como debía coger la cunca, cuando ya llevas dos o tres se permite hasta meter el dedo en la taza.

Para comer encontrarás comida tradicional y casera: tortilla de patatas bien jugosa por dentro, pimientos fritos, zorza, huevos fritos,  “orella” con pimentón… en fin las verdaderas delicias de la cocina de pueblo.

De postre no esperes mucho, te ofrecerán queso con membrillo y disfrutarás enormemente, por que todo está delicioso  y luego los licores caserros, de café, la cremita de orujo,…

Los precedentes de los actuales Furanchos se señalizaban con laurel en la puerta y en muchos sigue manteniéndose esa bonita costumbre,  no son fáciles de localizar y los encontraras  en Pontevedra principalmente.

Este al que fuimos nosotros era una finca con una entrada  amplia en la que puedes aparcar sin problemas.

Lo nuestro era un chollo en toda regla ya que entre el grupo de amigos que nos acompañaban había un chico aficionado, muy muy aficionado a la música gallega y fue emocionante vivir en la oscuridad del campo a las doce de la noche el sonido de la gaita gallega... que momento por favor. Gracias gracias y gracias amigos de Inés, Inés y Álvaro por regalarnos estas experiencias tan bonitas.

Y luego llegó el día grande, el de la visita a la Ribeira Sacra. Reservamos con tiempo el crucero por el Sil desde el embarcadero San Estevo. Para llegar allí la mejor opción es salir desde Orense. Se tarda aproximadamente media hora, la carretera es estrechita y llena de curvas, hay que ir con cuidado, pero es precioso todo el paisaje que vas viendo desde que te  adentras en estas carreteras comarcales.

El crucero te permite llevar comida si lo deseas, dura aproximadamente una hora y sube unos 16 kms río arriba,  navegando por el precioso Cañon formado por el río. A la derecha, subiendo, provincia de Orense, a la izquierda Lugo.  A medida que vamos subiendo van apareciendo esas viñas centenarias, en algunos casos con una producción mínima y un trabajo enorme para obtener el fruto, pues son vides entre  pedruscos enormes, que no retiran por que mantienen el calor acumulado durante el día y actúan como un calefactor natural durante la noche, y  con un desnivel  que resulta increíble  que puedan trabajar en ellas. El crucero termina cuando empieza la verdadera Ribeira Sacra, donde el río se ensancha y  se relaja el paisaje.

Una vez terminado el crucero continuamos por la cima del Cañon, parando de mirador en mirador con unas vistas fabulosas del Cañon do Sil. Nos dirigíamos a la población Parada do Sil en donde comimos en el restaurante del mismo nombre. Este restaurante nos sorprendió gratamente, llegamos tarde, a las cuatro, pero nos atendieron con una amabilidad increíble y comimos maravillosamente, todo lo que pedimos era delicioso,  por destacar algo diré que la ensalada con pulpo y langostinos no os la podéis perder, y los postres con mermeladas caseras que realiza una  señora de la zona de forma totalmente tradicional, la de castañas era pura delicia. Al lado del Restaurante hay una tiendecita pequeña que tiene unas bicas artesanales buenísimas, no olvides llevarte una!!!

La tarde la dedicamos a visitar los Monasterios románicos: El de Santa Cristina que se cree que se inició su construcción en el siglo IX,  bajando un poco hacia el río desde Parada do Sil, inmerso, camuflado en el bosque, se mantiene en un estado impecable y tiene la virtud de hacerte trasladar en el tiempo.

Echa un vistazo aquí

Seguimos bordeando para llegar a Orense de nuevo, en círculo y nos dirigimos hacia San Pedro de Rocas un Monasterio tosco y primitivo en un enclave maravilloso en donde parece que se detiene el tiempo, la civilización, el ruido, con tumbas excavadas en el suelo y la peculiaridad de la capilla construída aprovechando la roca.  Para llegar hasta él tienes que llegar a la población llamada Esgos y justo al pasarla encontrarás un desvío hacia el Monasterio, a unos 5 kilometros estarás en ese otro mundo Mira por aquí mas información

De vuelta  Santiago nos dimos una vueltecita tapeando por diferentes sitios como  el Moha con su deliciosa tortilla, María Castaña , el Bar de las notas en servilletas de papel curiosísimo, nos llovió pero bien esa noche,  pero en Santiago hay tantos lugares en los que refugiarse…

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