Ya estamos inmersos en el otoño, tiempo de castañas, nueces, días cortos, noches largas y membrillos… Si tenemos tiempo no podemos desperdiciar lo que nos ofrece la naturaleza y podemos guardar para todo el año. Os cuento como lo hago yo, pero vamos que no tiene nada de especial, lo hago como  lo hace la mayoría de la gente.
Lo primero es lavar muy bien los membrillos utilizando un estropajo nuevo, no de los mejores, es decir que rasque pero no se lleve la piel. Cortamos en trozos, ponemos un poco de zumo de limón y un palito de canela y dejamos hervir a fuego lento/medio hasta que estén tiernos. Escurrimos el líquido sobrante y  lo pasamos por el pasapuré, en este punto pesamos toda la carne de membrillo obtenida y ponemos igual cantidad de azúcar. Ponemos a reducir en una cazuela baja, para que evapore bien y removiendo hasta que tenga la consistencia de una masa de croquetas, más o menos y un color dorado( en este punto podemos utilizar la panificadora en el programa mermelada y vamos vigilando la consistencia),  si te gusta más marrón sigue dejando reducir.Una vez terminado lo ponemos en los moldes que queramos utilizar y alisamos la superficie, lo ideal es ponerlo en tupper de cristal. Cuando las cantidades de azúcar son  adecuadas se conserva sin problemas en lugar fresco y seco, pero también podemos meterlo en el frigo. 

pi