INGREDIENTES:
 2 Brick pequeños de nata para montar
1 tarrina de 300 gramos de queso de untar, cualquiera, es más cuanto más barato mejor.
100g de azúcar
2 sobres de gelatina de  limón
1 lámina de masa quebrada o galletas digestive molidas con un poco de mantequilla.
Ralladura de limón

ELABORACIÓN.
Comenzaremos preparando un molde desmontable de unos 20 cms de diámetro con papel de horno, si vamos a usar la masa quebrada. Encendemos el horno  a 200 grados y ponemos un disco cubriendo bien todo el fondo del molde., pinchamos con un tenedor para que no suba. Dejamos unos 12 minutos.
Si usamos galletas las trituramos con un robot y añadimos mantequilla fundida, lo colocamos sobre el molde desmontable, pero en este caso es mejor no utilizar papel de horno porque  si lo hacemos después no podremos retirarlo.
Ponemos un vaso de agua, unos 200ml a calentar, cuando rompa a hervir retiramos y dejamos que pierda un poco de temperatura añadimos los dos sobres de gelatina y  removemos muy bien para que se disuelva totalmente. Dejamos enfríar, conviene cambiarlo de recipiente para acelerar el enfriamiento,  mientras comenzamos con la otra parte del proceso.
Ponemos en un bol la nata, el queso y  el azúcar y batimos con varillas hasta que esté semimontado, espeso y cremoso.
 Mezclamos todo con una espátula con movimientos envolventes y  cuando la masa quebrada esté fría o templada añadimos la mezcla de nata queso y gelatina. Rallar cáscara de limón previamente lavado en abundancia y  con rallador de agujeros no muy pequeño.
 Meter en nevera durante   dos horas, Una vez transcurrido este tiempo estará perfectamente cuajada, simplemente la desmoldamos y con una  paleta plana nos ayudamos para pasarla al plato donde la presentaremos, ya sin papel.

 Queda espectaculara si los hacemos en vasitos individuales, en este caso la base tiene que ser de galleta y podemos poner  para decorar unos frutos rojos.

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